Si eres uno de los tantas personas que se preguntan por qué los gatos caen de pie desde alturas considerables, debes saber que existe una explicación para esta gran hazaña felina.
La capacidad de salto y aterrizaje de lujo no es azarosa sino el resultado de millones de años de evolución que han dado como resultado en tu gato una anatomía casi perfecta para ello. Sin embargo, la aptitud para saltar y caer desde lejos no es infalible y tiene sus límites físicos que debes conocer para evitar que tu gato se exponga innecesariamente al riesgo.
Las investigaciones científicas han dado con la clave de por qué los gatos caen en cuatro patas. La causa detrás de esta destreza radica en el llamado enderezamiento felino. Se trata de un mecanismo que el gato comienza a desarrollar a partir de sus tres semanas de vida y culmina en la séptima.
El sistema vestibular, ubicado en el oído interno, juega un papel fundamental, actuando como un giroscopio natural. Este sistema detecta de inmediato si hay una caída y en milisegundos, el cerebro envía una señal para que el gato alinee primero su cabeza, luego el cuello y por último el resto de su cuerpo.
La columna vertebral de los gatos también influye en la habilidad para caer sobre sus cuatro patas. Al tener más vértebras que los humanos, la columna es más flexible, además, la anatomía de sus omóplatos les permite arquear la espalda y, en medio del vuelo, girar en una dirección distinta la parte delantera del cuerpo con respecto a la trasera.
Una vez que el gato posiciona sus patas hacia el suelo, estira sus extremidades y su lomo se arquea. Esto es el famoso efecto paracaídas y permite aumentar la resistencia al aire y reducir la velocidad del impacto, actuando similar a un paracaídas.Tras aterrizar, tanto sus patas como articulaciones distribuyen la fuerza del golpe a todo el cuerpo, actuando como amortiguadores y disminuyendo el daño en los huesos y órganos internos.
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A pesar de su capacidad innata para saltar desde las alturas, esta no es infalible, por lo que es necesario tener en cuenta algunos cuidados que contribuyen a que tu gato pueda hacer uso de la destreza de la mejor manera posible.
El estado físico óptimo que provee la alimentación de calidad, no sólo resulta fundamental para mejorar su calidad de vida sino también para el buen funcionamiento de la amortiguación y sus reflejos frente a las caídas.
Un alimento balanceado que contenga vitamina D, fósforo, calcio y taurina ayuda a una estructura ósea fuerte y a unos músculos magros que pueden resistir mejor el impacto. Además, la presencia de antioxidantes en la nutrición mantiene el sistema nervioso y los reflejos en alerta.
La fragilidad en los huesos y los músculos débiles pueden resultar muy peligrosos incluso para una pequeña caída. Es importante por lo tanto mantener al gato en su peso ideal para que conserve su agilidad y flexibilidad, de lo contrario su columna no puede girar tan rápido y sus articulaciones sufren un impacto mayor al aterrizar.
Los gatos no siempre caen de pie por lo que los cuidados preventivos más allá de la nutrición, es algo que debes tener en cuenta.
El reflejo de enderezamiento mencionado y su eficacia es proporcional a la altura. Cuanto más corta sea la caída más riesgo de lesiones óseas, debido a que no posee el tiempo de realizar por completo el giro de su cuerpo.
Desde alturas mayores, como las que presentan un cuarto o quinto piso, las fracturas óseas son menos probables al tener el tiempo suficiente para realizar la postura de paracaidista. Sin embargo, la altura sigue siendo un riesgo para su integridad física e incluso su vida ya que las lesiones internas pueden resultar fatales.
Para evitar las caídas, asegura con redes de protección tanto ventanas como balcones. Ante una distracción tu gato puede saltar al vacío y tener que acudir a urgencias. Las lesiones como roturas de vejiga o hemorragias internas, no muestran síntomas externos y en pocas horas pueden ser mortales. Por lo que si aún no has podido colocar los recaudos de protección necesarios y tu gato sufre una caída, no dudes en llevarlo a un veterinario al instante.
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Se llama traumatismo por contragolpe y se da porque, aún cuando el gato cae en cuatro patas absorbiendo la mayor parte del golpe, el efecto de inercia hace que el pecho y cabeza bajen por la fuerza del impacto y terminen chocando contra el suelo.
No, no tienen conciencia del vacío y la fragilidad ante las alturas. Por lo que si bien son ágiles y buenos para caer de pie, su falta de conciencia del peligro y el instinto de caza, pueden ponerlos en situaciones de riesgo sin darse cuenta, prefiriendo atrapar en las alturas un pájaro o insecto sin ser conscientes que debajo no hay suelo firme.
Si bien los gatos tienen la capacidad de amortiguar el impacto de las caídas, no existe una altura del todo segura. Una caída desde unos escasos dos metros incluso puede provocar una fractura en sus extremidades o mandíbula si el gato no gira a tiempo. Por ello, debes colocar la protección en todos los lugares altos a los que sepas que tu gato tiene acceso.
Este artículo tiene una finalidad informativa y no debe interpretarse como asesoramiento para el cuidado de tu mascota. Ante cualquier duda acerca de la salud de tu mascota, lo mejor es consultar a un veterinario calificado.