La ataxia felina no es una enfermedad como tal, sino una manifestación de una condición subyacente que afecta el sistema nervioso de tu gato.
La ataxia, es un trastorno neuromuscular que provoca una falta de coordinación en los movimientos. En los gatos, puede resultar de una variedad de causas, desde problemas neurológicos hasta infecciones y deficiencias nutricionales.
La comprensión de esta condición es crucial para proporcionar el tratamiento adecuado y mejorar la calidad de vida de tu gato, por eso a continuación conocerás en detalle qué es la ataxia felina.
Entre los síntomas más notorios de la ataxia en los felinos están la afectación de la coordinación y el equilibrio. Es común ver que los gatos con ataxia caminan de manera inestable, se tropiezan con sus propios pies y hasta pueden llegar a arrastrarse para evitar caerse. En casos graves, un gato puede tener problemas para levantarse o hasta experimentar temblor en las extremidades y la cabeza.
Como si eso fuera poco, los gatos con ataxia pueden sufrir confusión y desorientación pero todo depende de la causa subyacente. Por ejemplo, una infección del oído interno puede causar una pérdida de equilibrio más notable, mientras que una deficiencia vitamínica puede llevar a una marcha inestable menos pronunciada.
Aunque la severidad de los síntomas puede variar mucho entre un gato y otro, generalmente esos son los síntomas más evidentes. Por eso, no te apresures a diagnosticar a tu mascota, procura siempre acudir a tu veterinario de confianza para obtener un diagnóstico preciso.
Desde la medicina veterinaria se clasifican tres tipos de Ataxia y cada distinción hace referencia a la ubicación del daño en el sistema nervioso.
Así, existe la Ataxia Vestibular, que se relaciona con el oído o el tronco encefálico causando mareos frecuentemente, ladeos de cabeza y principalmente movimiento ocular involuntario llamado Nistagmo. Esta puede comenzar por infecciones en el oído, por eso es muy importante, según lo indica The cat Fanciers` Association, tratar las infecciones de oído de manera inmediata al detectarla.
La Ataxia sensorial o ataxia propioceptiva, es consecuencia de lesiones en la médula espinal, por lo que el gato pierde noción de dónde se hallan ubicadas sus extremidades y se comporta de manera descoordinada, sin fuerza y hasta puede arrastrarse.
Por último, la ataxia más común, la cerebelosa y se debe a un fallo en el centro de control del movimiento. Esta, se caracteriza por temblores en la cabeza y una exageración de los movimientos, conocido como hipermetría, entre los que se hallan muy a menudo elevación de las patas.
La ataxia no suele ser mortal en sí misma, pero la condición que la provoca sí podría serlo y por eso es importante que consultes con un veterinario ni bien notes alguno de los síntomas de ataxia. Si la ataxia es el resultado de una enfermedad tratable o manejable, como una infección menor o una deficiencia nutricional, el gato puede recuperarse completamente con el tratamiento adecuado.
Sin embargo, si la ataxia es causada por una condición crónica o degenerativa, como ciertos tipos de tumores cerebrales o enfermedades neuromusculares avanzadas, el pronóstico puede ser más reservado. Por lo tanto, es esencial obtener un diagnóstico preciso para determinar la causa exacta y recibir un tratamiento adecuado.
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No existe una única respuesta a esta cuestión ya que hay varias afecciones que pueden derivar en ataxia y revisten diferentes grados de gravedad. Entre las causas más comunes se encuentran:
Enfermedades neurológicas: Trastornos del sistema nervioso central, como la encefalitis o la meningitis. En estas enfermedades se inflama el cerebro o las meninges, afectando la coordinación motora.
Infecciones: Las infecciones bacterianas, virales o parasitarias pueden afectar el sistema nervioso y provocar ataxia. Es común encontrar que un gato con ataxia curse una infección por el parásito Toxoplasma Gondii.
Traumatismos: Un golpe en la cabeza o la columna vertebral puede dañar las áreas del cerebro responsables de la motricidad, resultando en ataxia.
Deficiencias nutricionales: Una deficiencia de vitaminas esenciales, como por ejemplo la vitamina B12, puede afectar el sistema nervioso y causar problemas de coordinación. Los gatos con problemas de absorción o aquellos que no reciben una dieta equilibrada pueden tener más riesgo.
Enfermedades metabólicas: Los trastornos metabólicos como la diabetes, el hipotiroidismo y otros pueden tener efectos secundarios en el sistema nervioso y provocar ataxia. Los desequilibrios electrolíticos también pueden ser factores contribuyentes, por eso procura siempre hidratar bien a tu gato.
Tumores: Algunos tumores en el cerebro pueden afectar la capacidad de un gato para moverse con normalidad.
Enfermedades congénitas: los problemas congènitos también son una causa frecuente del desarrollo de ataxia felina. como sucede con la Hipoplasia Cerebelosa, donde el cerebelo es más pequeño o no se ha desarrollado completamente. Si la madre gesta con el virus de la Panleucopenia felina, el gato tiene muchas probabilidades de nacer con la enfermedad.
Infecciones virales: Ciertas infecciones como el Virus de la Inmunodeficiencia Felina, la Peritonitis Infecciosa Felina o la Toxoplasmosis, esta última causada por un parásito, pueden llegar a atacar el sistema nervioso del gato que hasta entonces estaba sano.
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La ataxia no se trata como tal sino que se trata a la causa subyacente que es causante de la ataxia. Por eso, el primer paso para el tratamiento de la ataxia es tener un diagnóstico preciso, para lo cual se requiere una evaluación veterinaria exhaustiva.
Es probable que el veterinario solicite análisis de sangre, diferentes tipos de imágenes y hasta una punción lumbar para obtener muestras del líquido cefalorraquídeo, pero todo depende del cuadro de tu mascota.
En el caso de que tu gato tenga una infección, el tratamiento típico incluye la toma de antibióticos o antiparasitarios específicos. Para deficiencias nutricionales, el veterinario puede sugerir un cierto suplemento vitamínico o un tipo de alimento balanceado para gatos especial.
Las enfermedades neurológicas pueden requerir medicamentos antiinflamatorios, esteroides o, en algunos casos, cirugía para reducir la inflamación o eliminar tumores. Las enfermedades metabólicas podrían tratarse con medicación, insulina o cambios en la dieta.
En todos los casos, el seguimiento regular con el veterinario es crucial para ajustar el tratamiento según la respuesta del gato y para tratar cualquier efecto secundario potencial.
La ataxia no es contagiosa, pero sí lo pueden llegar a ser algunas de las causas que la generan. Así, dependiendo de la enfermedad, de la cual la ataxia es la manifestación, existirá o no posibilidad de transmisión. Por ejemplo, en caso de que el gato tenga Panleucopenia Felina, hay riesgo de contagio por medio de heces, orina o incluso contacto físico. Si la ataxia es parte de una enfermedad congénita como la Hipoplasia Cerebelosa, no será motivo de contagio.
Tener un gato con ataxia requiere de algunos cuidados específicos para que pueda transitar la misma de la mejor manera. Para ello, procura mantenerlo asegurado ante resbalones por medio de alfombras de pelo corto o antideslizantes. y a salvo de posibles caídas realizando pisos mullidos con acolchados o cojines. Reemplaza escaleras por rampas y bloquea el paso a alturas a través de redes o puertas de seguridad.
A la hora de alimentarlo, facilita el acceso a su comida por medio de cuencos pesados que no se derriben fácilmente, en lo posible un poco elevados y que se hallen contra la pared para evitar que deba agacharse y al mismo tiempo pueda mantener un punto de apoyo mientras come.
Con respecto a su limpieza mantén su caja de arena al alcance y con bordes bajos y ayúdalo con su aseo sobre todo detrás de la espalda y orejas ya que puede tener dificultades para llegar a esas zonas o caerse al intentar limpiarse por su cuenta.
Una buena alimentación puede resultar clave para evitar que empeore el cuadro clínico y mantener las áreas de salud de tu gato se encuentran óptimas. Para eso en la nutrición de tu gato, no deben faltar alimentos balanceados que contengan Antioxidantes, Vitamina B1 y Omega-3, estos nutrientes son fundamentales para el funcionamiento del sistema nervioso.
En caso de que el gato tenga dificultad para tragar o incluso se encuentre inapetente, consulta a tu veterinario de confianza ya que podría estar requiriendo medicación para náuseas o temporalmente alimentación vía sonda.
Este artículo tiene una finalidad informativa y no debe interpretarse como asesoramiento para el cuidado de tu mascota. Ante cualquier duda acerca de la salud de tu mascota, lo mejor es consultar a un veterinario calificado.