Viajar con gatos puede parecer una hazaña demasiado complicada, por lo que muchos optan por pasar sus vacaciones sin sus amigos felinos. Los gatos son animales muy territoriales y rutinarios, prefiriendo la comodidad conocida, los cambios repentinos como sentir el motor del auto o el avión en movimiento pueden resultarles muy estresantes.
El miedo es lo más paralizante para estos animales, pero esto no es un impedimento en absoluto para que tu mascota pueda acompañarte en tu próxima aventura si realizas una buena planificación que les provea seguridad y comodidad.
A continuación te contamos cómo viajar con gatos y brindarles el mayor bienestar para que disfruten tanto como tú.
La anticipación resulta clave para el éxito a la hora de viajar con gatos. El gato no puede encontrarse de un día para el otro con la situación y objetos del viaje, debe familiarizarse con antelación a la idea de un próximo cambio de movimiento.
Es primordial llevar a tu gato en un transportín, ya que es el elemento más seguro para trasladarlo durante el viaje. Debe tener un cierre seguro, ser rígido y contar con una buena ventilación. Colócalo encajado en el suelo del coche detrás de los asientos delanteros o sujétalo con el cinturón de seguridad. Para que tu gato no lo identifique como una celda, días previos dejáselo abierto y colócale juguetes o premios dentro con una manta que contenga su olor.
En el caso de viajar en avión, las aerolineas suelen permitir el gato en la cabina si el peso total, entre el gato y el transportín, no excede los 8kg. Informate bien sobre los requerimientos que pide la aerolinea para el transportín y reserva la plaza con tiempo ya que el cupo para mascotas por cada vuelo es limitado.
Ten preparada la documentación y certificados internacionales necesarios en caso de viajar al exterior así como el microchip actualizado. Además, es necesaria una visita al veterinario para ver su estado de salud y corroborar si las vacunas están al día.
Si tu gato ya es nervioso, a la hora de viajar puedes implementar las siguientes estrategias que lo calmen.
Proveele de objetos familiares durante el viaje como algunos de sus juguetes o una prenda tuya que contenga tu olor. Esto le permitirá sentirse más seguro y acompañado ante un sitio diferente. También puedes optar por pulverizar con feromonas sintéticas el transportín, unos veinte minutos antes del viaje. Estas imitan las señales de bienestar que los gatos dejan naturalmente, ayudando a reducir la ansiedad en el trayecto.
Si viajas en coche conduce con cautela y tranquilidad, mantén una temperatura agradable y no pongas alta la música. Evita darle una ración abundante de comida o comida copiosa, antes de salir para prevenir mareos, lo ideal es darle de comer tres o cuatro horas previo al viaje. Asegúrate de que beba agua y permítele durante el viaje el acceso a la misma siempre para que se hidrate bien.
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Un gato alimentado con productos de calidad, tendrá la energía y salud necesaria para afrontar un viaje. Una nutrición con los niveles adecuados de proteínas y aminoácidos esenciales como la taurina, es clave para reforzar su sistema nervioso.
Tanto antes de la estadía fuera de casa como durante el viaje, proveele de su alimento balanceado habitual para evitar cambios bruscos que le generen estrés o malestar, algo que le puede incluso causar diarreas severas. Brindarle su mismo alimento de calidad ayuda mantener lo más posible su rutina en todo momento y contribuye a un sistema digestivo fuerte.
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La sedación no es recomendable en lo absoluto, ya que puede resultar desfavorable para el gato. En especial, durante los viajes en avión debido a la gran altura, un gato sedado no podrá regular su temperatura ni su presión arterial. Existen otras alternativas más naturales, además de las ya mencionadas, que pueden contribuir a la relajación del gato. En cualquier caso, no debes suministrar nada a tu gato sin antes realizar una consulta a tu veterinario de confianza.
Si viajas más de tres o cuatro horas, procura realizar una parada técnica para ofrecerle agua y permitirle usar su arenero. Recuerda sacar al gato del coche siempre con su arnés y correa para evitar que pueda huir si se asusta con el ruido y ambiente externo.
El maullido es un modo de expresar la ansiedad o náuseas que el gato tenga. Por eso es importante que pueda mantener la calma, para ello uno no debe estar nervioso ya que lo percibe y puede estresarse aún más. También, puedes optar por tapar ligeramente el transportín con una sábana o similar para disminuir la sobreestimulación visual.
Este artículo tiene una finalidad informativa y no debe interpretarse como asesoramiento para el cuidado de tu mascota. Ante cualquier duda acerca de la salud de tu mascota, lo mejor es consultar a un veterinario calificado.