La dermatitis atópica felina es una de las afecciones de la piel más comunes en los gatos que puede causar molestias significativas para tu mascota y presentar complicaciones.
Aunque menos usual que en los perros, esta condición puede ser frustrante tanto para los felinos como para sus dueños. Comprender las causas y síntomas es esencial para actuar a tiempo y brindar alivio a los gatos afectados. A continuación te contamos todo lo que debes saber acerca de la dermatitis atópica felina.
La dermatitis atópica, también llamada síndrome atópico cutáneo felino, es causada principalmente por el contacto con alérgenos ambientales como ácaros del polvo, flores, esporas de moho y pólenes de árboles y hasta algunos ingredientes en la comida. El sistema inmune reacciona de manera exagerada frente a estos alérgenos y provoca una inflamación que se manifiesta como un picor crónico.
Factores genéticos también pueden desencadenar esta enfermedad, siendo algunas razas más propensas a desarrollarla que otras, como el caso del gato Abisinio o el Persa.
Te puede interesar: ¿Cuál es el significado de soñar con un gato negro?
La dermatitis atópica felina puede ser un desafío para los gatos y sus dueños. Identificar los síntomas y trabajar en conjunto con un veterinario contribuye a la salud cutánea de tu gato, brindándole el alivio que necesita para llevar una vida cómoda y feliz.
Como indica la American Animal Hospital Association (AAHA), los gatos con dermatitis atópica pueden experimentar picazón extrema, seguida muchas veces de mordedura o lamido enrojecimiento, pérdida de cabello y llagas en la piel.
Además, el rascado excesivo que realiza el gato frente al exceso de prurito, puede generar lesiones como úlceras, pústulas y costras que deriven en infecciones secundarias. Sin embargo, los síntomas no son solo físicos, el humor del gato puede variar tornándose más irritable o retraído.
Es fundamental observar cualquier cambio corporal y de comportamiento en el gato y buscar la atención de un veterinario de inmediato si se sospecha de esta afección.
Te puede interesar: Causas de la pérdida de pelo en gatos
Luego de la dermatitis alérgica a la picadura de pulgas, la dermatitis atópica felina es la alergia felina más común. Esto indica que no es poco probable que los gatos sean víctima de esta afección en algún momento de su vida.
Conocer los cuidados para la dermatitis atópica felina resulta clave tanto para ayudar a reducir las probabilidades de que tu gato desarrolle esta afección como para acompañar el tratamiento y evitar que empeore una vez diagnosticada.
El diagnóstico requiere de paciencia ya que los síntomas se asemejan a otras patologías que generan picor y heridas. Para descartar otras afecciones, el veterinario solicitará en primer lugar un examen dermatológico que incluyen raspados cutáneos, un examen físico, cultivos de hogos y un historial de salud exhaustivo.
Al tratarse de una enfermedad crónica sin cura definitiva, el tratamiento de la dermatitis atópica felina busca mejorar la calidad de vida del animal a través del control de los síntomas.
Los veterinarios pueden recetar medicamentos para controlar la inflamación e inhibir la respuesta alérgica. También los síntomas pueden ser reducidos mediante el suministro de ácidos grasos omega – 3 para una piel más saludable.
Otro factor clave para sobrellevar esta condición radica en el manejo del estrés del gato. Un gato que está estresado puede empeorar los síntomas y afectar negativamente su calidad de vida. Por eso, es fundamental procurar que tenga un ambiente tranquilo y mantener la calma ya que el gato puede percibir y absorber las emociones a su alrededor.
La alimentación también puede desempeñar un papel crucial en el control de la dermatitis atópica felina. Elegir una comida para gatos de alta calidad y específica para problemas cutáneos puede ser beneficioso para reducir la inflamación desde adentro.
Los alimentos para gatos contienen ingredientes seleccionados para minimizar reacciones alérgicas y promover una piel saludable. Entre los ingredientes se hallan proteínas de alta calidad y ácidos grasos esenciales que ayudan a fortalecer la barrera cutánea.
La consulta con un veterinario es fundamental para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado. Además de la posible prescripción de medicamentos, el veterinario puede sugerir un cambio en la alimentación como parte del tratamiento. La comida para gatos formulada para problemas de piel puede ser parte de un enfoque integral para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de tu gato.
Te puede interesar: ¿Qué es la ataxia felina? Síntomas, causas y tratamientos
Aunque es la segunda enfermedad dermatológica más común en gatos, los más propensos son aquellos que viven en interiores y ambientes poco ventilados, ya que se encuentran más expuestos a los ácaros del polvo, así también algunas razas como el Abisinio, el Persa, el Birmano y el Siamés.
Siendo el picor un síntoma común en otras patologías, como parásitos externos o alergia alimentaria, el diagnóstico preciso puede obtenerse por exclusión mediante un profesional veterinario.
Esto significa que no tiene cura y perdura a lo largo de la vida. El gato no nace con esta afección, sino que suele desarrollarse entre el primer y tercer año de edad tras la exposición reiterada en el tiempo del sistema inmune a los alérgenos del entorno.
Este artículo tiene una finalidad informativa y no debe interpretarse como asesoramiento para el cuidado de tu mascota. Ante cualquier duda acerca de la salud de tu mascota, lo mejor es consultar a un veterinario calificado.