Comprender las diferencias existentes entre los gatos machos y hembras puede ayudarte a entender mejor el comportamiento y los cuidados que tu gato requiere.
Además, si eres de los que siempre ven un gato y se preguntan si es macho o hembra o estás pensando en adoptar un gato y no sabes cuál podría ser más conveniente para ti, en este artículo podrás despejar tus dudas.
Una de las formas más directas de saber si un gato es macho o hembra, es a través de su fisonomía. La opción inequívoca es observar sus genitales externos. En los machos, la distancia perianal es mayor que en las hembras. Además, los felinos que no están castrados tienen visibles sus testículos bajo la cola. Las hembras por su lado, se diferencian por su vulva alargada y una mínima distancia perianal.
En el caso de los gatitos recién nacidos, la distinción de sexo según los genitales externos puede ser un poco más dificil, pero la distancia perianal en el macho sigue siendo mayor a la de la hembra, para permitir el futuro descenso de los testículos. Ante cualquier duda, un veterinario puede constatar fácilmente si se trata de un gato o gata.
Otra manera de distinguir a simple vista si un gato es macho o hembra es a través de su tamaño. Los gatos machos suelen tener una estructura craneal más ancha, un porte más robusto y llegar a pesar entre 4,5 y 7 kg aproximadamente, mientras que las hembras tienden a ser más estilizadas y pesar entre 3,5 y 5,5 kg.
Por razones genéticas, asociaciones felinas como The International Cat Association (TICA) informan que el color del pelaje también puede ser un indicio muy certero del sexo en estos felinos. Los pelajes tricolores blanco, negro y naranja o bicolor negro y naranja llamados Calicó o los moteados en colores oscuros y cálidos como marrones o rojizos, ubicados dentro del patrón Carey, corresponden en un 99% de posibilidades a una hembra. Por el contrario, hay un 80% de probabilidad de que los pelajes completamente naranjas sean de gatos machos.
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Si bien no hay una variable determinante para las diferencias de comportamiento de los machos y hembras, ya que la socialización, el cuidado y el entorno influyen notablemente en cada caso particular, sí hay ciertas conductas y características de la personalidad que tienden a presentarse más en gatos y otras en gatas, como consecuencia de factores hormonales.
Los gatos machos, pueden ser más sociales y al mismo tiempo territoriales. No es casual que desplieguen su instinto de exploración y extensión territorial, alejándose del hogar por varios días para buscar gatas en celo y delimitar territorio con su orina. Sus grandes niveles de testosterona los hacen extremadamente competitivos y más agresivos frente a otros de su especie.
En lo que respecta a las hembras, suelen ser más observadoras, independientes y afectivamente selectivas, pudiendo permanecer sin sus dueños largas horas. Cuentan con un gran instinto de autopreservación, lo que las hace ver un tanto ariscas con su entorno. Durante el celo, pueden tornarse muy vocales, irritables y demasiado afectuosas.
La castración en los machos puede anular o reducir considerablemente los comportamientos territoriales y audaces ,volviéndolos más afectuosos y compañeros de sus dueños humanos.
Las hembras tras la castración dejan sus maullidos nocturnos, bajan su nerviosismo y se vuelven más tranquilas.
En ambos casos, la castración no sólo suprime la producción la testosterona en machos y estrógenos en hembras, hormonas sexuales que influyen directamente en el comportamiento felino, sino que previene problemas de salud graves como los tumores mamarios en hembras o afecciones de la próstata en machos.
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Brindar un alimento balanceado para gatos formulado con proteínas, vitaminas y minerales es fundamental para el buen desarrollo tanto de los gatos machos como de las hembras. Cada cual merece una nutrición de calidad que cumpla con las exigencias anatómicas y características propias. Así, la hembra se beneficia de un balanceado de calidad gracias a nutrientes que compensan la pérdida de apetito durante el celo. Del mismo modo, el macho requiere de una buena nutrición con minerales controlados para proteger su sistema renal, propenso a sufrir obstrucciones dada su uretra estrecha.
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Si los gatos fueron socializados correctamente, ambos pueden convivir sin problema con niños. De todos modos, los gatos machos castrados pueden llegar a ser más juguetones y menos distantes que las hembras.
Como sucede con muchos mamíferos, las hembras tienden a ser más longevas que los gatos machos. Sin embargo, la castración en un macho reduce drásticamente conductas riesgosas para su vida, como peleas o fugas de la casa, y al igual que en la hembra castrada, es un procedimiento que evita el desarrollo de graves patologías.
En general, los gatos machos castrados son más tolerantes y amigables con otros gatos que se encuentren ene el hogar, sean o no de la misma camada. Las gatas pueden ser más restrictivas y dominantes con otros felinos, en especial si se sienten invadidas.
Este artículo tiene una finalidad informativa y no debe interpretarse como asesoramiento para el cuidado de tu mascota. Cualquier duda acerca de la salud de tu mascota, lo mejor es consultar a un veterinario de confianza.