La Parvovirus canina es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a los perros jóvenes. Puede ser grave y hasta fatal si no se trata a tiempo.
Como es muy contagiosa y los perros infectados pueden empeorar con rapidez, la Parvovirus canina es una de las principales preocupaciones de salud de los perros. Descubre a continuación todo lo que necesitas saber sobre esta enfermedad.
Se transmite por contacto directo con perros enfermos o con superficies contaminadas por heces de perro con Parvovirus. Cualquier raza puede ser víctima de este virus, especialmente si el perro no está vacunado o tiene problemas de inmunidad. Por eso, es de vital importancia consultar con un veterinario acerca del esquema de vacunación para tu mascota.
Aunque la mortalidad por parvovirus ha disminuido significativamente gracias a la vacunación y los avances en el tratamiento, la enfermedad sigue siendo una amenaza para la salud de las mascotas en todo el mundo.
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Si tu perro presenta alguno de los siguientes síntomas, es crucial que busques atención veterinaria de inmediato, porque los mismos podrían avanzar rápidamente y ser fatales.
Diarrea severa y con sangre: Este es uno de los síntomas más característicos del parvovirus en perros. La diarrea suele ser de color oscuro y puede contener sangre debido al daño en las paredes del intestino.
Vómitos frecuentes: El vómito generalmente es de color amarillo o verde, debido a la bilis que se regurgita.
Deshidratación: Los perros afectados se deshidratan rápidamente a causa de la pérdida de líquidos por vómitos y diarrea, lo que puede llevar a un colapso circulatorio y a una falla multiorgánica si no se trata.
Fiebre: Muchos perros con parvovirus desarrollan fiebre, aunque algunos pueden tener temperaturas corporales más bajas a medida que la enfermedad progresa.
Letargo y pérdida de apetito: La somnolencia y la pérdida del interés por comer o beber es algo común.
Dolor abdominal: Ya que el virus ataca los intestinos, se produce inflamación y malestar.
Generalmente comienza con problemas gastrointestinales, presentando dolor abdominal, vómitos y diarrea. Si se deja sin tratamiento, a estos síntomas luego podría sumarse la fiebre, el letargo y la deshidratación. En una etapa posterior, podría verse comprometido el sistema inmunológico y el corazón de los perros, causando así fallas en varios órganos simultáneamente.
Como inidica la entidad cinológica Royal Kennel Club, el parvovirus puede infectar a perros de cualquier edad, pero es especialmente peligroso para los cachorros entre las 6 semanas y 6 meses porque aún no han completado su esquema de vacunación. En los cachorros que recibieron su primera dosis, los contagios suelen darse porque todavía conservan los anticuerpos maternos, algo que interfiere en el buen desarrollo de sus propias defensas.
Los perros adultos que no están vacunados también pueden contraer la enfermedad, aunque la probabilidad es mucho menor. Sin importar la edad del perro, es fundamental brindarle un estilo de vida saludable para mantenerlo fuerte. Un alimento balanceado de alta calidad y ejercicio regular pueden marcar la diferencia.
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Lamentablemente, no existe una cura específica para este virus canino. El objetivo del tratamiento es mantener al perro lo más cómodo posible y darle el mejor chance de recuperación. Los tratamientos más efectivos incluyen:
Fluidos intravenosos (IV): Para tratar la deshidratación y mantener el equilibrio de electrolitos.
Antibióticos: Para prevenir o tratar infecciones secundarias que puedan surgir debido al debilitamiento del sistema inmunológico.
Control de vómitos y diarrea: Se utilizan medicamentos para reducir los vómitos y la diarrea, lo que ayuda a minimizar la deshidratación y el malestar del perro.
Transfusiones de sangre: En casos graves de pérdida de sangre o shock.
Cuidados intensivos: Muchos perros con parvovirus requieren hospitalización y monitoreo constante.
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Aunque el parvovirus canino afecta únicamente a los perros, hay otro tipo de parvovirus que puede afectar a los humanos, conocido como parvovirus B19. La Parvovirus canina no se transmite a los seres humanos, pero las personas pueden estar expuestas al virus al entrar en contacto con heces de perro con parvovirus.
En los niños, el Parvovirus B19 puede causar una enfermedad llamada eritema infeccioso, también conocida como “la quinta enfermedad”. Por suerte, generalmente es leve en niños, pero en adultos, especialmente en mujeres embarazadas, puede causar complicaciones.
Al ser una enfermedad causada por un virus, los antibióticos no sirven de nada. El tratamiento consiste en dejar que el propio cuerpo del niño supere la enfermedad haciendo reposo por unos días.
Sin embargo, si alguno de tus hijos ha estado en contacto con tu mascota infectada y presenta síntomas compatibles con la quinta enfermedad, es de vital importancia que consultes con un pediatra.
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Un perro con Parvovirus sin tratamiento podría morir entre 48 y 72 horas después de que aparezcan los síntomas graves, como la deshidratación severa y el colapso circulatorio. Si se proporciona un tratamiento adecuado a tiempo, como fluidoterapia intravenosa y antibióticos para prevenir infecciones secundarias, muchos perros pueden sobrevivir.
Sí, la posibilidad de contagio persiste. Después de algunas semanas de recuperación, el perro puede seguir eliminando el virus a través de sus heces. Por este motivo, es fundamental mantenerlo aislado al menos cuatro semanas tras su alta médica y extremar las medidas de higiene antes de que vuelva a interactuar con otros perros.
En los gatos existe un virus similar conocido como Parvovirus felino o panleucopenia felina. Al igual que en los perros, el Parvovirus felino afecta el sistema gastrointestinal y el sistema inmunológico de los gatos y puede ser fatal si no se trata adecuadamente. Sin embargo, los perros no pueden contraer la enfermedad de los gatos ni viceversa.
Este artículo tiene una finalidad informativa y no debe interpretarse como asesoramiento para el cuidado de tu mascota. Ante cualquier duda acerca de la salud de tu mascota, lo mejor es consultar a un veterinario calificado.